Con el Instituto Aragonés de Arte y Cultura Contemporánea, más conocido como el Pablo Serrano, desde el principio, dejaron muy claro cuales eran sus intenciones: en vez de gestionarlo, lo vaciaron de contenido, de programación expositiva con el claro fin de tratar de evidenciar que el proyecto del IAACC Pablo Serrano ha sido un dispendio económico del anterior ejecutivo; en vez de aprovechar los recursos existentes y rentabilizarlos socialmente, es preferible dilapidarlos destinando el IAACC a sede de concursos de pintura rápida o muestras de bailes. Los intereses políticos partidistas se imponen a costa de la cultura y en este caso jugando con la obra de Pablo Serrano.
El cese de Teresa Luesma, que había sido capaz de situar al CDAN como uno de los espacios culturales que prestigiaban a la comunidad aragonesa, no es una purga política, como otras que ha habido, es una purga ejemplarizante dirigida a todo aquel que tenga un proyecto coherente, a todo aquel cuya capacidad de gestión pueda poner en evidencia el corto alcance de miras del rapante neoliberalismo tacherista.
En apenas medio año de gobierno rudimentario se ha producido un retroceso en la cultural aragonesa de décadas. En fin nada nuevo, como recientemente recordaba Joseph Fontana: al ser preguntado el prestigioso historiador Ramón Carande cómo se podría resumir la historia de España en dos palabras, contestó: “Demasiados retrocesos”
Y los que quedan por venir.
Teresa Luesma participó en la segunda edición del encuentro Arte, industria y territorio, que en 2005 organizó Diego Arribas en las Minas de Ojos Negros. Gracias al apoyo económico del CDAN, pudieron publicarse las actas de dicho encuentro.