El cartel de Vaquillas 2011 lleva ya un tiempo anunciando la proximidad de las fiestas. El cartel de este año merece algunas reflexiones sobre la cuestión.El sistema de elección.
Siempre es difícil que una decisión satisfaga a todos, pero como en el Ayuntamiento de Teruel estas dediciones están al albur de la última ocurrencia del concejal de turno, este año se vendió la idea de que el cartel iba a ser elegido por los propios turolenses, por votación popular. El ufano concejal declaraba estar “"contentos" con este método de elección porque "todo el mundo ha podido participar y ha sido más de todo el mundo".”
El sistema al menos sirvió para generar titulares periodísticos.
Otra cara del mismo, se dio en una carta al Diario de Teruel (30 de mayo de 2011, p. 11), donde se señalaba que “nos hace entrar en una especie de campaña electoral artística donde quien recoja más votaciones gana. ¿Qué pasa con los concursantes de otros lugares que resulten seleccionados? En principio tienen desventaja, sobre todo si otro finalista es de la ciudad, coge papeletas, las rellena, y se dedica a recoger firmas por doquier (…) ¿No parece entonces un concurso de recogida de firmas? Entonces esto se convierte en un juego de ver quién puede con más y así conseguir más votaciones para la victoria? (…) al final queda convertido en algo fácilmente manipulable y poco serio.”
Pero en realidad, los empadronados en Teruel no podían votar entre los 23 carteles presentados sino entre los tres previamente seleccionados por un jurado formado, según indican las bases, por el Concejal Delegado de Festejos, un Concejal por cada partido político con representación en el Ayuntamiento de Teruel (cuatro), el Director de la Escuela de Arte de Teruel, el Decano de la Facultad de Bellas Artes de Teruel, un profesional turolense de diseño gráfico de reconocido prestigio (¿?), el Presidente de Interpeñas, y el Presidente de la peña “Los Sordos”.

Tópicos que se convierten en verdades incuestionables.
De la decisión de tan docto tribunal resultaron elegidos tres carteles prácticamente iguales, que recogían, eso sí, los que, gracias a las muletillas de los políticos que tienen que comentar los carteles cuando han sido elegidos, se han convertido en los colores “tradicionales” de la Vaquilla (En Teruel somos especialistas en inventarnos tradiciones que en unos pocos años se vuelven ancestrales). En la última década pocos carteles se han librado de dictadura del rojo, el blanco y negro (como si en la vaquilla no hubiera otros colores), que se han unido a la no menos tradicional testuz de toro, y además una soga siempre queda aparente. Esta estética ha sido impuesta en el cartelismo vaquillero en tiempos muy recientes y creo que de seguir así en las próximas bases del concurso de carteles deberían ponerlas como requisitos previos: serán obligatorios los llamados colores vaquilleros, estrellas mudéjares, sogas y toros. No vaya a ser que los políticos tengan que decir algo en sus comentarios que no este en la habitual rastra de tópicos.
El cartel ganador
El cartel ganador de este año tiene la virtud de recoger buena parte de los tópicos mencionados y ser, a la vez, rompedor pues no respeta ninguno de los requisitos básicos del diseño gráfico. La autora Esther Navarrete, profesora licenciada en Historia del Arte, confesó que «siempre había querido hacer el cartel, pero no sabía muy bien cómo hacerlo». Tras hacer un curso de retoque digital y diseño gráfico «planteé el cartel como ejercicio final del curso».
Dejando la estética que, como todo, es opinable, y siendo que los mismos elementos se pueden presentar de tantas formas distintas como creativos sean los diseñadores, centrémonos en algunas cuestiones fundamentales que no sé si se han tenido en cuenta:
Legibilidad
La legibilidad es muy deficiente. El trazo manual de las letras, unido a un poco acertado uso del color de las mismas hace que en el cartel algunas palabras desaparezcan y así a primera vista, por ejemplo, sólo se aprecia: Teruel, 1 11 julio, pues del al de en rojo sobre fondo negro son prácticamente invisibles.

Inserción del logotipo
Como en las bases se recoge que “En los originales, de forma bien visible y que resalte por la colocación y tamaño de las letras, deberá figurar el nuevo logotipo de la la (sic) Ciudad de Teruel”, pues lo pongo como si fuera un sello en una esquina, sin intentar integrarlo, y requisito cumplido.

Píxel
En todas las reproducciones del cartel, en el medio que sea y al tamaño que sea la imagen está pixelada, lo que parece indicar que la imagen no tenía la resolución necesaria para su reproducción comercial.
Pregunta al aire
¿porqué César Nuñez, uno de los finalistas y, por lo que se aprecia en su blog, un especialista en concursos de carteles, presenta en Teruel esto:
y para San Fermín 2010 esto:
