Sin duda, y como bien argumenta el artículo “Francisco Rallo fue hombre que aunó el pulso de su cincel con el alma de la tradición clásica y un espíritu creador deslizado entre los surcos del significado y la significancia del oficio de escultor. En su último viaje hacia el inconsciente místico de la forma y la materia, nos dejó unas cuantas obras célebres donde la modernidad se une al profundo conocimiento de la esencia de la vida, un proceso truncado por su muerte en un momento de viraje creativo en el que en sus palabras: ‘Me quedan muchas ideas que todavía tengo que desarrollar’”.”
Mar Aznar Recuenco, “La forma como concepto estético en la escultura de Francisco Rallo Lahoz (1924-2007)”, Revista Turia 156, pp. 331-340.

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